lunes, 6 de marzo de 2017

Técnicas básicas de repostería (I)

Hoy, este post estará dedicado a diferentes técnicas que, aunque puedan parecer simples o prescindibles, deberían tenerse siempre presentes, pues constituyen la base de todo buen repostero. Además, nos servirán de cara a estar más preparados para futuras y más elaboradas recetas.

Montar claras a punto de nieve

  • Cascar los huevos en dos mitades. Con cuidado, separamos las claras de las yemas vertiéndolas sucesivamente de una mitad a otra. Las dejamos en distintos recipientes.
  • Antes de empezar a montar las claras, batirlas un poco previamente con ayuda de un tenedor hasta que estén espumosas.
  • Ahora batir enérgicamente las claras con una varilla manual o con el accesorio de varillas de nuestra batidora mecánica, haciendo movimientos circulares desde arriba hasta abajo, hasta que vayan subiendo.
  • Añadir un poco de azúcar (a nuestro gusto) y seguir batiendo hasta que las claras tengan la consistencia deseada. Llevará algo de tiempo, pero no desesperes. Al final quedará una textura parecida a la del merengue. Podemos probar a ponerlas sobre nuestra cabeza y, si no se caen, sabremos que están en su punto.

Baño María

  • Rellenar 2/3 de la capacidad de un cazo con agua y ponerla a fuego medio.
  • Dentro de este cazo, colocar el molde o recipiente donde se verterá la preparación.
  • Incorporar la preparación en el recipiente vacío y mantenerla el tiempo indicado en cada receta, a temperatura constante y sin que llegue a hervir.

Acaramelado de los moldes

  • Para acaramelar un molde de flan o para cualquier otro preparado que lo requiera, poner varias cucharadas de azúcar blanco (según el tamaño) en el recipiente.
  • Llevar al fuego y darle vueltas con ayuda de una cuchara de madera hasta que el azúcar adquiera una tonalidad dorada más o menos intensa, según gustos propios.
  • Retirar del fuego cogiendo el molde con un paño y hacerlo girar despacio para que el caramelo resbale de forma homogénea por las paredes. Extremar la precaución para que no caiga sobre las manos ninguna gota. Las quemaduras con caramelo son de las peores en cocina.
  • Tras bañar bien el molde, dejar enfriar. Notaremos que el caramelo está frío cuando se oiga un ruido como de cristales rompiéndose.

sábado, 4 de marzo de 2017

Helado de café: sabroso, fácil y casero

El helado de café es uno de los preferidos por los italianos, y está claro que si por algo es conocido su país esos son los helados. Por un lado, por su reconocible sabor y por otro, al mismo tiempo, porque es muy refrescante, mucho más que otros helados de sabores “cremosos”.


Disfrutar de una tarde tranquila con un delicioso helado de café está al alcance de cualquiera. Para ello, solamente hay que seguir estos 11 sencillos pasos.

¿Qué necesitarás?
  • 700 ml de nata para montar
  • 65 gr azúcar
  • 4 yemas grandes de huevo
  • 2 cucharadas soperas de café soluble
  • 1 cucharada sopera de vainilla líquida.
¿Por dónde empezar?
  1. Ponemos la nata para montar en un cazo y le añadimos el café soluble y la vainilla líquida, e integramos bien todo.
  2. Calentamos la nata sin que llegue a hervir y reservamos.
  3. Batimos las yemas con el azúcar. A continuación, las incorporamos también a la nata y mezclamos de nuevo.
  4. Calentamos la mezcla a fuego muy bajo, con cuidado de que no llegue a hervir, hasta que la nata esté tibia y algo espesa. No dejamos de remover mientras tanto.
  5. Retiramos el cazo del fuego y dejamos enfriar.
  6. Ponemos la base del helado en un molde para que pueda ir al congelador. Cubrimos el molde con papel film.
  7. Al cabo de media hora, lo sacamos del congelador y removemos todo, procurando que se despegue sobre todo de las paredes y de la parte de abajo del recipiente, para romper los cristales y que no llegue congelarse por completo. Volvemos a meter el molde en el congelador.
  8. Repetimos esta operación hasta 3 veces, con intervalos de una hora, para que nuestro helado quede rico y cremoso.
  9. Finalmente lo dejamos en el congelador durante 12 horas.
  10. Es conveniente sacar el helado del congelador y guardarlo en el frigorífico un momento antes de consumirlo para que esté en su punto perfecto.
  11. Ahora ya solo queda servirlo, haciendo bolas o como más nos guste, y por supuesto, disfrutarlo.
Si eres una persona que prefiere guiarse de una forma más visual, o simplemente necesitas un poco más de ayuda para perfeccionar tu receta, aquí tienes el vídeo idóneo para ello: